miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Paralelismos Inexistentes?

Granjas Industriales

Actualmente estoy leyendo "Comer Animales" de Jonathan Safran Foer, y según avanzo en la lectura me gustaría comentar algo sobre la diferencia entre las granjas industriales estadounidenses y las condiciones del ganado en Europa. Se tiende generalmente a dar por válidos los datos incluidos en este y otros libros de temática similar, los leemos y nos asustamos, pero estos datos son válidos para EE.UU, son cifras y evidencias de hechos que ocurren allí. No quiero decir que en nuestro país no suceda algo similar, pero las barbaridades que se permiten en fábricas como las citadas en esta obra, no creo que sean posibles en Europa, o espero que no en España.


Por citar un dato concreto: en la página 162 del libro se habla del tamaño de los cobertizos donde se crían los animales, "de 14 metros de ancho por 150 de largo, con capacidad aproximada para albergar a 33.000 aves cada uno". En 2011, año de edición del libro, podemos leer en una noticia de un periódico nacional que en Madrid la mayor granja avícola cumple con la normativa de bienestar animal "la granja de gallinas Vilela, que cuenta en Valdemoro con 600.000 gallinas y 12.500 metros cuadrados de superficie".

No he podido hacer un calculo para encontrar la diferencia entre las superficies, ya que no se trata de un cobertizo sino toda una granja, además en la legislación Europea sobre el bienestar de los animales de granja se habla de metros cuadrados por densidad "Normas para explotaciones que críen los animales con una densidad de entre 33 y 39 kg de pollos por metro cuadrado".


En torno a este tema del bienestar animal para el consumo humano la legislación parece diferente en Europa, es evidente que cualquier sacrificio es doloroso, pero no puedo dejar de pensar en otros ejemplos, como el cerdo ibérico de Extremadura: vas por allí en otoño, y los cerdos negros se encuentran entre las encinas, creo que felizmente.

Luego les llegará el mal día, pero su vida nada tiene que ver con la del cerdo que nos describe el libro. También lo vemos en Cantabria, las vacas pastando, con sus terneros, y las ovejas, y los cabritos; mañana servirán de alimento, pero el día a día de estos animales para el consumo humano quizá se asemeje más al que describe el libro de las granjas tradicionales.

¿Significa esto que, si seguimos una alimentación omnívora, deberíamos ser más selectivos a la hora de adquirir productos cárnicos? pues supongo que sí.

A mi es un tema que me preocupa, y me gusta leer al respecto, pero en concreto este libro no me ha convencido, por supuesto me ha hecho replantearme qué poner en mi plato, pero también parece venir a decir que la culpa del trato que reciben los animales es del consumidor que quiere adquirir pollo a un precio bajo. Y nos responsabiliza de no querer saber de donde proceden los alimentos, eso es una generalización, yo si quiero saber y al igual que yo, muchos nos preocupamos por estas cosas.

Buenos días ¡¡