viernes, 7 de noviembre de 2008

Bizcocho Mama María e Hijos



He hecho un bizcocho (que ya es raro) y quiero dedicarlo a una persona a la que aprecio un montón y que casualmente publicó esta receta en su blog hace unos días: mi amiga Comoju.

La receta es un clásico de la secta, un bizcocho base que dificilmente puede quedar mal si lo haces con terrormix y siguiendo las cantidades, ni más ni menos que 500 de azúcar para 450 de harina.

Mira que ponía "un molde grande" pero ¿tan grande?? pues si, enorme, como ya se me salió un panetone y también la líe con una coca de llanda, está vez cuando iba llenando el molde dije "¡uy¡, esto aquí no cabe", así que deje una parte de la masa en el vaso del TH y en lo que se hacía la Mamá, embadurne (perdón, encamise) dos moldes pequeños para hacer dos bizcochitos más.

Como la repostería no es lo mío, no estaba yo segura de si la masa esperando luego saldría bien, pero comprobado, sale de lujo.

Ingredientes:

- 4 Huevos
- 200 gr. de Aceite de Girasol
- 300 gr. de Leche
- 500 gr. de Azúcar
- La piel de 1 Limón (sólo la parte amarilla)
- 450 gr. de Harina
- 2 sobres de Levadura "Royal"
- Una pizca de Sal



Elaboración:
Precalentar el horno a 180º en "Turbo". Como no tengo Turbo a 200º

Sacamos y pesamos todos lo ingredientes.

Encamisamos el molde.

Ponemos en el thermomix todos los ingredientes menos la harina, la levadura y la sal. Programamos 3 min. en vel. 6.

Vamos tamizando la harina donde habremos mezclado la sal y la levadura. Con TH no hace falta tamizar pero a mi me gusta.

Pasados los 3 minutos cuando canta la maquineja echamos la harina con la levadura y la sal.

Mezclamos con 3 ó 4 golpes de "Turbo". Metemos la pala para comprobar que todo esta bien mezclado y rellenamos el molde a máximo dos tercios de capacidad, le damos un par de golpes sobre la encimera y al horno, unos 30 - 40 minutos.

Como el bizcocho lo vi dorado y no estaba todavía, le puse un papel de plata encima para que no se dorara más, pero se me pego un poco, de ahí la peca que trate de disimular con azucar glass.



El que mejor estaba era el pequeño, el grande estaba muy bueno según mi madre, y el mediano se lo regalé a una vecina que también le gusto.